Tener un hogar es el sueño de toda una vida. En términos económicos y familiares, una casa-habitación es la primera necesidad a cubrir después de la alimentación y es el gran activo patrimonial.
El asunto es tan personal y aspiracional que la delincuencia tradicional o digital lo usa como el gancho perfecto para cometer las estafas más sofisticadas dentro de la rama de la ingeniería social –el arte de engañar a las personas por sus intereses manifestados en Internet, por ejemplo– que dejan grandes botines. Así, los fraudes inmobiliarios en México están al alza.
Estimaciones de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios indican que anualmente, las estafas en el sector dejan pérdidas superiores a 600 millones de pesos.
Antonio N entró a esa estadística recientemente. Hace un mes estaba en busca de un departamento para vivir con su hijo. Al caminar por la colonia Del Valle de la Ciudad de México vio un letrero: “Departamento en renta. Llame al 5539 6723 51”.
El alquiler en esa zona de la capital promedia entre los 18 y 25 mil pesos, y al llamar le ofrecieron un departamento de 80 metros cuadrados, con 2 recámaras, 2 baños, sala, comedor, cuarto de lavado y un cajón de estacionamiento. “Era una buena oferta”.
Antonio fue atendido por José N, quien le dijo “que el departamento se acababa de liberar y que debía hacer un trámite para que se revisara la solicitud de arrendamiento, cuyo costo fue de 700 pesos. ‘La primera persona que paga lleva ventaja en el trámite’, me expuso”.
A su celular le llegó un código QR por WhatsApp para llenar el formato de solicitud de renta y le pidieron hacer el depósito de inmediato mientras estaba en la línea. Cuando entró a la app de Santander algo le hizo “ruido”.
Preguntó por qué tantos papeles y en ese momento le llegó una notificación del banco: acababa de hacer una transferencia por 7 mil 500 pesos a Hey Banco, y en menos de un minuto después otra igual. Bloqueó la tarjeta y en ese momento su asesor inmobiliario colgó y los mensajes intercambiados en WhatsApp fueron eliminados.
El código QR terminó por ser la puerta de entrada para que los delincuentes obtuvieron acceso a su dispositivo.
El sector más atractivo
Que los defraudadores vean en el sector inmobiliario la gran oportunidad de negocio no es algo que se dé por casualidad.
Leonardo González, economista especialista en el mercado inmobiliario y director de la empresa Homepty, explica el entorno en el que se encuentra el sector.
“La vivienda está viviendo una precios al alza de manera sostenida y observamos un crecimiento acelerado de los precios. Los costos crecen 2.6 veces por encima de lo que aumenta el salario, el poder adquisitivo de la población. Hay una crisis de asequibilidad profunda en el país y esto hace que atraiga a defraudadores y delincuentes”.
El problema, refiere el experto, es que el diseño criminal en torno a la vivienda “está llegando a niveles de muy alta sofisticación”.
Con información de La Jornada.











