Beijing cuestiona la confrontación tecnológica con Washington mientras expertos advierten que la rivalidad entre ambas potencias dificulta alcanzar acuerdos para regular el desarrollo de la IA

China y Estados Unidos mantienen una disputa por el liderazgo en inteligencia artificial mientras crecen los llamados a regular sus riesgos. (REUTERS)
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en uno de los principales puntos de rivalidad entre China y Estados Unidos, dos potencias que buscan mantener una posición dominante en una tecnología considerada estratégica para la economía, la seguridad nacional y el desarrollo de los próximos años.
Mientras Washington apuesta por avanzar con rapidez para conservar el liderazgo tecnológico, Beijing rechaza la idea de que ambos países deban entrar en una competencia maliciosa y pide que el desarrollo de la IA se realice mediante cooperación internacional.
Según información de BBC, la postura china surgió después de que distintos especialistas y directivos de empresas estadounidenses alertaran sobre los riesgos que podría generar el rápido avance de esta tecnología, al mismo tiempo que el gobierno de DonaSin embargo, alcanzar un acuerdo entre China y Estados Unidos no parece sencillo.
Chang Jun Yan, profesor adjunto del programa de estudios militares de la Escuela de Estudios Internacionales S Rajaratnam de Singapur, consideró que un acuerdo bilateral para regular el desarrollo de la IA es prácticamente imposible debido a los intereses de seguridad nacional involucrados.
Estados Unidos busca mantener el liderazgo
La inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más importante dentro de la rivalidad tecnológica entre ambas potencias.
Estados Unidos mantiene una ventaja en distintos sectores de la IA, aunque las empresas chinas han acelerado su desarrollo pese a las restricciones estadounidenses a la exportación de chips considerados fundamentales para esta tecnología.
China también ha aprovechado el crecimiento de los modelos de código abierto, además del respaldo de Beijing a la investigación y desarrollo de inteligencia artificial.
La competencia requiere inversiones enormes. Mientras compañías estadounidenses reciben cientos de miles de millones de dólares para impulsar sus proyectos de IA, las empresas chinas intentan reducir la distancia tecnológica y encontrar nuevas formas de desarrollar modelos avanzados.
Para el gobierno estadounidense, mantener esa ventaja tiene además una dimensión estratégica.
El presidente Donald Trump ha dicho que quiere que Estados Unidos conserve el liderazgo frente a China porque, desde su perspectiva, el país que gane la carrera de la inteligencia artificial tendrá una posición determinante en el futuro.
China también advierte sobre los riesgos de la IA
La posición de Beijing no significa que el gobierno chino ignore los posibles riesgos de esta tecnología.
El ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, señaló que China debe equilibrar el desarrollo de la inteligencia artificial con la seguridad, además de fortalecer las leyes, las directrices éticas y los mecanismos de prevención de riesgos.
El funcionario también advirtió sobre la posibilidad de que servicios de inteligencia extranjeros utilicen herramientas de IA y llamó a fortalecer la cooperación internacional.
Para algunos especialistas, estas declaraciones muestran que existe un punto de coincidencia entre China y Estados Unidos: ambos reconocen que el avance de la inteligencia artificial puede generar riesgos que requieren mecanismos de seguridad.
La diferencia está en cómo abordar ese problema mientras cada país intenta proteger su posición tecnológica.
Expertos estadounidenses piden frenar el ritmo
Las advertencias sobre los peligros de la IA también han aumentado dentro de Estados Unidos.
Jacob Coxon, antiguo investigador de Anthropic, señaló que existe una alta posibilidad de consecuencias extremadamente graves si continúa el ritmo actual de desarrollo de la inteligencia artificial.
Sus declaraciones se sumaron a las de otros especialistas y directivos de empresas tecnológicas que han pedido mayor regulación y medidas de seguridad.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, sostuvo que es necesario garantizar que las técnicas de seguridad y alineación de los modelos avancen al mismo ritmo que sus capacidades.
El jefe de Microsoft, Satya Nadella, también señaló que el desarrollo de la IA no debería quedar bajo el control de un grupo reducido de entidades.
En ese contexto, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, ha defendido una desaceleración del desarrollo de la tecnología, aunque con la condición de evitar que China aproveche cualquier reducción del ritmo estadounidense para tomar la delantera.
¿Por qué es tan difícil que China y Estados Unidos cooperen?
El principal obstáculo es que la inteligencia artificial ya no se considera únicamente una herramienta tecnológica o económica.
Su desarrollo también está relacionado con seguridad nacional, poder económico, capacidad militar e infraestructura estratégica.
Por eso, una desaceleración coordinada entre ambas potencias podría resultar complicada. Si uno de los países reduce su ritmo mientras el otro continúa avanzando, existe el riesgo de que la diferencia tecnológica aumente.
Aun así, existen señales de que Beijing busca impulsar mecanismos internacionales de cooperación.
En julio, China creó la Organización Mundial de Cooperación en IA, cuyo objetivo es trabajar en la gobernanza global de esta tecnología. Además, durante la cumbre de los BRICS celebrada en India, el presidente Xi Jinping propuso crear una comunidad enfocada en la inteligencia artificial de código abierto.
La IA podría llegar a la agenda entre Trump y Xi
La disputa adquiere mayor relevancia ante el próximo encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca.
De acuerdo con la información citada por BBC, la inteligencia artificial podría formar parte de las conversaciones entre ambos gobiernos, en un momento en que Washington y Beijing buscan avanzar en distintos asuntos de su relación bilateral.
También podría aparecer en las negociaciones entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, quien participa en la planificación económica de China y en asuntos relacionados con el desarrollo tecnológico.
La posibilidad de cooperación existe, pero los intereses estratégicos hacen que cualquier acuerdo sea especialmente complejo.
Una carrera cuyo resultado podría cambiar el equilibrio tecnológico
La disputa por la inteligencia artificial no se limita a determinar qué país desarrolla los mejores modelos.
Para especialistas citados en el reporte, conseguir un liderazgo duradero en IA de vanguardia podría significar controlar parte de la infraestructura tecnológica de la próxima era industrial.
Por eso, aunque China rechaza presentar la relación con Estados Unidos como una competencia maliciosa, ambos países tienen fuertes incentivos para continuar desarrollando sus capacidades.
El desafío será encontrar un equilibrio entre mantener el avance tecnológico, reducir los riesgos asociados con la IA y evitar que la rivalidad entre las dos mayores potencias termine dificultando los acuerdos necesarios para establecer reglas internacionales.
Con información de El Imparcial
