El Gobierno de España busca a al menos cuatro ciudadanos españoles que permanecen ilocalizables tras la devastadora riada registrada en la frontera entre Nepal y el Tíbet. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que la Unidad de Emergencia Consular y las embajadas en Nueva Delhi, Pekín y Nepal están “plenamente movilizadas“. La dimensión de la tragedia se sitúa ya en 392 víctimas mortales (389 cadáveres recuperados en suelo nepalí y 3 en el lado chino), mientras los equipos de emergencia avanzan a contrarreloj entre distritos castigados por el colapso de las comunicaciones.
El desastre mantiene en vilo a la comunidad internacional por los cerca de 1.400 desaparecidos repartidos a ambos lados de la frontera. En suelo nepalí se ha logrado rescatar a 466 personas, aunque todavía se busca a 910 personas que están “sin contacto” o desaparecidas, según la última actualización de la Autoridad Nacional de Desastres de Nepal (NDRRMA). Entre ellos hay contabilizados 540 ciudadanos extranjeros, 127 nepalíes residentes en el exterior de visita en el país, 85 miembros de los cuerpos de seguridad y aduanas y varias decenas de residentes locales. Por su parte, China ha logrado evacuar con éxito a 555 turistas que permanecían atrapados en el Tíbet, aunque mantiene la búsqueda de 558 incontactables en su vertiente.
La investigación científica atribuye el origen del desastre al colapso masivo de un glaciar a más de 5.200 metros de altitud. La avalancha de lodo e hielo recorrió 20 kilómetros en solo siete minutos por el río Lhende Khola hacia el Bhote Koshi, destruyendo al menos 80 puentes y la central hidroeléctrica de Langtang Khola. La atención se centra ahora en la amenaza de una segunda riada: un tapón de escombros de 50 metros de altura ha retenido dos millones de metros cúbicos de agua, obligando a iniciar evacuaciones preventivas ante el riesgo inminente de rotura.
Ante la magnitud de la catástrofe, Nepal ha declarado la zona en estado de desastre durante tres meses y mantiene desplegados a más de 9.000 efectivos. La respuesta internacional se ha multiplicado: el primer ministro chino, Li Qiang, se ha desplazado al Tíbet enviado por Xi Jinping, mientras la ONU ha liberado 1,7 millones de euros en ayuda de urgencia. Organismos como la OMS (que alerta de 10.000 familias en necesidad urgente), la OIM y Save the Children se han sumado a la asistencia enviada por Estados Unidos e India.
Con información de El Cofidencial.











