Historia de César Cabrera
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3 minutos de lectura- MILENIO NOT.
M+.- Mientras Carlos Manzo, exalcalde de Uruapan, yacía en el suelo siendo atendido por médicos tras recibir seis impactos de bala por un joven de 17 años, un hombre le avisaba al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) lo exitoso del ataque.
“Le estaban dando, le querían dar RCP (respiración cardiopulmonar), pero, la neta, no creo que ese güey la libre, sinceramente”.
Quien le notifica a Jorge Armando García, alias El Licenciado, y señalado como uno de los coautores del crimen, es Ramiro Hernández Silva, alias El Jaguar, responsable de adiestrar a los homicidas del edil independiente.
MILENIO tuvo acceso a dos grabaciones que este sujeto mandó al grupo de mensajería de Threema, desde donde se planeó, siguió y ejecutó el atentado la noche del 1 de noviembre de 2025.
Ramiro le habló a El Licenciado en dos ocasiones; la primera, horas antes del crimen. En un mensaje de voz de 24 segundos de duración le aseguró que “los muchachos” se encontraban listos para la misión cuya recompensa sería de dos millones de pesos, se reveló tiempo después.
“Lic, ya acabo de hablar con los muchachos, ya están ellos con la orden clara, ya saben bien quién es el objetivo, saben que hay que pegarle, saben que va a estar rodeado de gente, hay que abrirle fuego”, afirmó.
En el mismo audio le aseguró que “los morros” tenían bien claro el objetivo, aunque también tenían a la mano a otros cómplices por si se requería.
“Le mandé los nombres por si se complica la cosa pues para mandar ahí la ayuda… ¿Me entiende? Este, y pues todo bien, oiga. Los morros están mentalizados y siguen firmes con la idea de pegarle”, afirmó.
Por la noche, retomó la comunicación con el líder de esta célula al servicio del cártel de las cuatro letras para confirmar el éxito obtenido tras haber estado cerca del cuerpo del exalcalde que recibía los primeros auxilios cerca de una jardinera.
“Por eso se entrenó tan bien, era a quemarropa, pegarle en la maceta. Mire, yo me arrimé para ver al güey y yo le vi impactos en el pecho”, relató.
De acuerdo con el acta de defunción, Carlos Manzo murió a las 20:50 horas en el hospital Fray Juan de San Miguel a causa de una herida de bala que tuvo un orificio de entrada en la región posterior del cuello y de salida en la cara externa del tórax derecho.
Ramiro, por su parte, fue hallado sin vida el 9 de noviembre a orillas de la carretera de la comunidad de Capacuaro, en Michoacán, junto con Josué Fernando, un menor de 16 años al que adiestró en el manejo de armas.
Los dos cuerpos se localizaron al interior de bolsas de plástico con impactos de bala.
Advirtiendo una traición, El Jaguar dejó una carta a su pareja tres días antes de abandonar su domicilio por órdenes de El Licenciado para dirigirse a un rancho de la localidad de La Basilia, donde supuestamente permanecería oculto.
En el escrito, le reveló su participación en el atentado, le pidió perdón y también le sugirió denunciar en la ciudad de Morelia, ya que en Uruapan supuso una complicidad de las autoridades con el crimen organizado.
En tanto, Víctor Manuel, el adolescente homicida de Manzo, murió tras ser sometido por el cuerpo de escoltas del expresidente municipal, recibiendo un disparo en la nuca, con la única bala que quedaba en el arma accionada para el atentado.
Un oficial, de nombre Demetrio N., de 44 años, fue señalado de ser el responsable de su muerte extrajudicial.











