Maternidad, a la baja por presiones económicas y alternativas de vida

El sistema de cuidados, sin programas específicos

Domingo 18 de octubre de 2026, p. 12

Las presiones económicas son uno de los principales factores por los cuales las mexicanas están postergando o descartando la maternidad. Sin embargo, otras limitantes son la autonomía como proyecto personal, las dificultades para encontrar una pareja que comparta responsabilidades en forma equitativa y la falta de un sistema público que permita conciliar la vida profesional con la familiar, de acuerdo con diversas investigaciones.

La Encuesta Intercensal 2025 reveló recientemente que la población mexicana está envejeciendo más rápido de lo previsto y su remplazo no llega a la misma velocidad. En un lustro, la tasa global de fecundidad cayó de 1.9 a 1.2 niños nacidos por mujer en etapa reproductiva, algo similar a lo que pasa en Japón, Italia y Grecia, y lejos de la tasa “ideal” de 2.1. Con ello, la pirámide poblacional en México ya no es un triángulo, sino una pirámide regresiva donde la mayor proporción es de adultos.

Desde finales de 2024, el Fondo de Población de Naciones Unidas preguntó en México y 13 países más –tanto a hombres como a mujeres– qué factores determinan sus decisiones de no procrear o tener menos hijos de los que hubieran deseado. El principal son las restricciones económicas, con 35 por ciento; seguidas por limitaciones en la vivienda (23 por ciento), desempleo o la precariedad laboral (21 por ciento) y opciones de cuidado insuficientes o de poca calidad (14 por ciento).

También destacan inquietudes sobre la situación política o social, con 21 por ciento; por el cambio climático (14 por ciento) y la ausencia de una pareja adecuada (16 por ciento). El resto son factores de salud, cambios de parecer y la convivencia con el compañero o compañera actual.

En entrevista con La Jornada, investigadoras señalan los efectos que la caída de la natalidad puede tener en la economía y en la estructura fiscal –sobre todo en los sistemas de cuidados y salud para una población envejecida–; además, explican cómo el mayor acceso a educación y empleos ha modificado el proyecto de vida de las mexicanas, con lo cual la maternidad ya no es destino u obligación sino una posibilidad más.

La mayoría de estos estudios y sondeos se realizan en la Ciudad de México, donde la agenda de derechos reproductivos ha asentado sus cimientos legales desde 2007.

Paula Martes Camargo, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coautora de un estudio cualitativo realizado con población de la Ciudad de México, explica que la estabilidad laboral y las condiciones de vivienda destacan como los factores por los cuales las mujeres en el país, particularmente en la capital, dicen postergar o descartar la maternidad.

Primero está “la incertidumbre en un sentido más económico”, explica la investigadora. “¿Qué estabilidad tengo en el mercado laboral, en qué condiciones estoy viviendo? ¿Tengo una vivienda digna, propia o suficientemente grande para albergar una familia?” Estas son algunas de las cuestiones que condicionan la decisión de ser madre.

No sólo intervienen factores económicos, subraya Martes Camargo. Al consultar a mujeres que tienen acceso a un empleo e ingresos estables, también pesan la realización de un proyecto de vida y la disponibilidad de una pareja con la cual compartir las tareas del hogar y el cuidado de los hijos.

“Si bien se valora tener una pareja para la procreación, la falta de apoyo económico y de cuidado infantil por parte del hombre desincentiva la maternidad (…) también se percibe como una fuente potencial de desigualdad y conflicto debido a los persistentes desequilibrios de género”, señala el estudio de Nathaly Llanes, Víctor García y Martes Camargo.

Asimismo, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones Domésticas 2021, también elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, mostró que cuatro de cada 10 mujeres sufrieron violencia de pareja en sus relaciones y 20 por ciento reportaron que las agresiones se habían registrado en el último año.

Con información de La Jornada.

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